aquí, allá, y en cada atardecer
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Hay personas que entran en tu vida y lo reorganizan todo en silencio. Tú eres esa persona para mí. Desde que nos volvimos a reencontrar, luego de 3 inviernos fríos, el mundo se ve diferente — más cálido, más lleno, más digno de ser vivido.
Esto no es solo una colección de fotografías. Es nuestra historia — el mapa de todo lo que hemos ido construyendo sin darnos cuenta. Cada risa que no quería que terminara. Cada vez que te miré y pensé — estoy exactamente donde debo estar.
Y después llegó Santorini. Un fin de semana entero viendo caer el sol sobre el mar, entendiendo que eso — mirar en la misma dirección, contigo — es todo lo que quiero seguir haciendo.
Empecemos por ahí.
Cada tarde, a la misma hora, el mundo entero se ponía dorado y todo se quedaba quieto. Aprendí que un atardecer dura muy poco — y que contigo eso deja de importar.
"No sé cuántos atardeceres me quedan.Santorini · 2026
Sé que los quiero todos contigo."
Casas blancas colgadas de un acantilado, el mar de un azul imposible, y tú a mi lado quejándote del calor. No le cambiaría absolutamente nada.
Hay decisiones que no se anuncian: simplemente pasan, una tarde cualquiera, con tu mano sobre la mía. A veces lo más grande empieza sin hacer ningún ruido.
Cada momento que compartimos es una experiencia única — algo que solo existe entre nosotros dos, irrepetible, y que por eso vale la pena guardar.
Hay días que se escriben en ti para siempre. Mucho después de que el momento ha pasado, sigues regresando a él — la luz, la sensación, la manera en que todo tuvo sentido.
"No existe ninguna versión de esta historiaEsta.
en la que no estés tú."
Aquí, donde el tiempo aprendió tu nombre,
donde el 14 de febrero
dejó de ser una fecha en el calendario
y se convirtió en el principio de nosotros.
Y allá — en ese instante exacto
en que algo se acomodó sin aviso,
como si el mundo hubiera estado esperando
que yo te encontrara a ti.
Aquí y allá.
En cada ciudad que cruzamos juntos,
en cada risa que no quiso terminar,
en cada silencio que no necesitó llenarse.
Aquí, cuando te miro,
y sé con una certeza extraña y limpia
que de todas las versiones posibles de esta vida,
esta — contigo — es la única que elegiría.
Y allá, cuando no estás,
llevas contigo algo mío que no reclamo:
ese pedazo de mí que solo existe
cuando tú estás cerca.
Aquí y allá.
En febrero y en todos los meses.
En lo que fue, en lo que es,
en lo que todavía no sabemos cómo llamar.
Marialejandra —
eres mi aquí cuando estoy perdido
y mi allá cuando creo haber llegado.
Eres el catorce de febrero
y todos los días que vinieron después.
Cada foto aquí es un momento que nunca quiero olvidar.
De un catorce de febrero que lo cambió todo,
a un atardecer sobre el mar Egeo.
Y todo lo que todavía nos falta por vivir.
Gracias por ser quien eres.
— Tuyo siempre, aquí y allá, Cristian